Reflexión Kensho · Observador e interpretación
El observador que sos define los resultados que tenés.
Dos personas pueden atravesar el mismo hecho y construir experiencias completamente diferentes. No cambia lo ocurrido. Cambia la forma de observarlo.
No vemos las cosas simplemente como son. Las miramos desde nuestra historia, nuestras creencias, nuestras emociones y las conversaciones que nos fueron formando.
Esa forma de mirar se vuelve tan familiar que dejamos de reconocerla como una interpretación. No solemos pensar «esta es una manera posible de entender lo que pasó». Sentimos, sencillamente, que las cosas son así.
No vemos el mundo únicamente como es. También lo vemos desde quienes aprendimos a ser.
La forma de mirar abre y cierra posibilidades
Si interpretás un error como evidencia de incapacidad, probablemente aparezcan vergüenza, retirada y menor disposición a intentar. Si lo interpretás como información, pueden aparecer curiosidad, aprendizaje y una nueva acción.
El hecho puede ser el mismo. Lo que cambia es lo que cada persona logra ver desde el lugar en el que está parada. Algunas posibilidades aparecen; otras ni siquiera llegan a formar parte de la conversación.
Ampliar no es negar
Mirar de otra manera no significa inventar una versión positiva ni negar los hechos. Significa distinguir qué ocurrió de lo que concluimos sobre eso y preguntarnos si esa conclusión es la única posible.
Una nueva forma de observar no garantiza un resultado. Puede, sin embargo, volver visibles acciones que antes no podías considerar. No controla la realidad: amplía tu manera de responder a ella.