No acompaño procesos para “sentirse mejor”.
Acompaño momentos donde seguir como antes ya no es una opción.
Trabajo con personas que ya pensaron, ya entendieron y ya intentaron, pero están frente a decisiones que requieren claridad, límite y sostén.
Mi trabajo no busca motivar ni empujar.
Busca ordenar, reducir el ruido y ayudar a actuar en consecuencia.
A eso lo llamo acompañamiento real.


